He aquí diez buenos consejos para visitantes sanfermineros no avezados, para aquellos que llegan por primera vez o que ya estuvieron, pero que sufrieron el despiste, la masa imperante en cada esquina y el no saber bien en qué momento hay que ir y a qué lugar preferentemente.
1- Júntese con algún natural de la ciudad: Si es visitante de las fiestas de San Fermín, sobre todo si esta es la primera o de las primeras veces, hay un consejo imprescindible: júntese con gentes de Pamplona. Quien intenta andar por la ciudad a su aire apenas se entera de lo que pasa, sufre el muro humano, no consigue acceso a los actos importantes y se queda con la pobre impresión de que la fiesta se limita a la juerga. Disponer de unos guías locales es de lo más reconfortante; no siempre resulta fácil, pero sí es un esfuerzo que merece la pena abordar.
2- No se limite al binomio alcohol-noche: Quienes creen que San Fermín se limita a la juerga, ejemplificada en el binomio alcohol-noche, tienen una visión tan reducida y parcial que no se ha enterado de la realidad. Las fiestas de Pamplona tienen actos cívicos y religiosos, espectáculos tan famosos como las corridas de toros y los fuegos artificiales, singularidades como una comparsa de gigantes y cabezudos antigua y sentida, mucha camaradería, gastronomía e ingenio callejero. Hay que captarlo todo, o casi todo, para hacerse una idea aproximada y real de por dónde van los tiros.
3- Vaya a la plaza de toros: En tiempos de furibundo antitaurinismo parece un consejo chusco, pero es imprescindible. Una buena manera de penetrar en la esencia sanferminera es presenciar in situ una corrida del ciclo de la Feria del Toro. La plaza más distinta del mundo sigue teniendo dos espectáculos paralelos, el del coso y el de los tendidos. Quien no ha estado en la plaza en tarde de feria se ha perdido algo muy, pero que muy grande. Aquí los antitaurinos tienen un hueso duro de roer. Cargarse estas corridas es cargarse muchas más cosas.
4- Cuidado con el coche: El coche, en San Fermín, es una fuente constante de problemas. Primero, apárquelo bien, porque la autoridad es inclemente y la grúa aprovecha las fiestas para hacer caja (ya se sabe, el recaudador nunca descansa). Y segundo, no lo mueva. Aunque de dudosa justificación, se puede encontrar un control de alcoholemia en el centro de la ciudad (los del exterior, perfectamente comprensibles, son más que abundantes).
5- Respete: Respeto, respeto y respeto. Esa es la norma clave. Respeto a la fiesta, respeto a quienes la disfrutan, respeto a los habitantes de la ciudad, respeto al que trabaja, respeto a la mujer... Actitudes como mear en los portales, drogarse en público, pensar que la ciudad es un enorme lupanar, romper el mobiliario público, arrasar los jardines, provocar peleas o irse sin pagar de los sitios deberían pasar definitivamente al olvido.
6- No sea un guarro: Hace no tantos años alguien debió pensar que hacer el guarro es divertido. Craso error: solo pone en evidencia al marrano. Ya basta de manchar y mancharse en el Chupinazo, en la plaza de toros, en cualquier calle. Con limpieza e higiene se pasa mucho mejor.
7- Aliméntese: Los Sanfermines vividos a tope imponen sus rigores. Alimentarse bien y frecuentemente es norma básica para poder sobrevivirlos (y disfrutarlos). A esto (a comer, sabroso y abundante) dedican los pamploneses mucho tiempo y energía. Por algo será.
8- Busque la parte más íntima de la fiesta: Y no hablamos de ligoteo sano, que lo hay, sino de esos actos que parecen reservados para unos pocos pero son más accesibles de lo que algunos creen: vaya al Gas a ver los toros, consiga un pase para el encierrillo, suba al Baile de la Alpargata en el Casino Principal, acuda al Momentico del día 6, goce en un partido de pelota, procure pegarse un buen almuerzo en la calle, disfrute (bailando, a poder ser) de las dianas mañaneras, únase a la salida de las peñas...
9- Gaste con cuidado: En fiestas la mano fácil con el dinero es habitual, y el asiduo sanferminero se vuelve pródigo a veces sin sentido. Con la persistencia de la crisis económica ya se van limitando actitudes derrochadoras, como tirar cava a espuertas, llevar al Ferial a todos los sobrinos o comprar en cualquier puesto callejero gorras para toda la cuadrilla (que a media tarde la mitad ya han perdido). Pero la recesión avanza y hay que andar con cuidado. Gastar y celebrar sí, que para eso son fiestas, pero sin perder el norte.
10. Y donde fueres...: En este caso, no hagas lo que vieres, sino lo que creas que debes hacer, que será lo que está bien hecho. Ver, lo que se dice ver, puedes ver muchas cosas, pero eso no da licencia para imitarlas.

SANFERMINES - PAMPLONA

