LA PROCESIÓN
El
7 de Julio a las 10:00 de la mañana la Corporación Municipal (el Alcalde y Concejales) con sus mejores galas:  los Concejales, desde el siglo XIX acostumbran vestir de frac y chistera, corbata de lazo y guantes blancos, cadena sobre el chaleco y medalla con el escudo de la ciudad. Para las concejalas, se ha diseñado una vestimenta parecida a los atuendos tradicionales de los valles navarros de Roncal, Salazar y Aézcoa, que consiste en una falda larga a pliegues, negra de seda natural, blusa color manteca de cuello alto, también plisada y encañonada en cuello, con chorreras, un corpiño negro de manga larga con una cenefa bordada de flores, conjuntado con un mantón de seda negro, acuden a recoger al Cabildo Canonical en la Catedral, escoltados por clarineros, timbaleros, maceros, escoltas, txistularis, gaiteros, comparsa de Gigantes y Cabezudos y La Pamplonesa (Banda Municipal de Pamplona), además de los Cabildos Parroquiales con sus cruces, la Comunidad de Capuchinos y las Cofradías, y todos juntos se encaminan por las calles Navarrería, Mercaderes, Plaza Consistorial, Bolserías y Mayor hacia la iglesia de San Lorenzo, donde se encuentra la talla de San Fermín.
La Iglesia de San Lorenzo, es una iglesia de escaso valor arquitectónico o artístico, pese a lo cual, para los pamplonicas tiene gran valor sentimental, ya que en ella está ubicada la Capilla de San Fermín y dentro de ella, la imagen del santo. La fachada de la iglesia fue construida en 1901 por el arquitecto Florencio Ansoleaga, sustituyendo a la antigua de estilo barroco.
La Capilla de San Fermín por su parte, fue construida por encargo del Ayuntamiento de Pamplona entre los años 1696 y 1717. Tiene forma de cruz griega inscrita en un cuadrado, y es obra de los arquitectos Santiago Raón, Juan de Alegría y Martín de Zaldua. Desde el 6 de Julio de 1717, la imagen del santo se encuentra alojada en la capilla, de la que sólo sale en Procesión cada día 7 de Julio. La imagen que se pasea en Procesión, es una talla de madera policromada de finales del siglo XV, revestida en plata en 1687. En el pecho porta un relicario, también de plata. La escultura se asienta en una rica peana labrada en plata que data del año 1746.
La Procesión, que se alarga en torno a hora y media, cuenta con algunos altos en el camino. Recorrerá las calles de la Taconera, Rincón de la Aduana, San Antón (aquí el paso se detiene y se le canta una jota al santo), Zapatería, Plaza Consistorial, San Saturnino y Mayor. Desde donde sigue el recorrido por las calles Mayor y San Antón, Plaza del Consejo, calle San Saturnino y vuelta a la calle Mayor (en la última parada, los Amigos del Arte cantan una jota al santo en medio del silencio más sepulcral, que es buena prueba de la carga emotiva del acto para los vecinos de la ciudad), para volver a la iglesia de San Lorenzo donde se deposita la imagen de nuevo en su altar. A continuación, el Arzobispo canta una misa solemne, tras la que el Cabildo regresa a la Catedral y la Corporación al Ayuntamiento, cerca ya de las dos de la tarde. Si bien es cierto que probablemente la Procesión sea un acto que despierte más interés entre los sanfermineros navarros, no es un acto exclusivamente para ellos, y es que quienes visiten Pamplona por San Fermín no deberían perderse el evento. Además, bien visto, cuenta con un ventaja que pocos de los actos oficiales de San Fermín tienen, no se produce ningún tipo de aglomeración.